Risten el gato callejero

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Risten el gato callejero

Mensaje  Risten el gato callejero el Sáb Abr 18, 2015 11:19 am

Desde que tengo uso de razón no recuerdo lo que es vivir en un núcleo familiar. Siempre me he sentido como un gato callejero, escapando del contacto humano, lo que sí que conozco bien son los orfanatos, ya que he pasado de uno a otro y conocido a muchos en la misma situación que yo, acabando en la calle de nuevo. Así que acepte que no tendría la suerte de tener un techo y comida en la boca todos los días sin haberlo ganado antes, así que forme mi propia familia con los del orfanato.

Siempre se me ha dado bien esconderme y he tenido un don de caerle bien a todo el mundo, así que empezamos a sacarle provecho, convirtiéndome en un gran apoyo para los míos y sin darme cuenta ellos se convirtieron en mi razón de despertarme todos los días. Acabamos apropiándonos de una pequeña cabaña que adaptamos a nosotros y esa época fue la mejor de mi vida.

Después de un par de años rascando bolsillos ajenos, quitando manzanas a mercaderes y escondiéndome donde cuadrara, uno de los chicos se puso en contacto con un gremio que había en la ciudad y empezó a trabajar para ellos, la vida fácil es muy tentadora y saber que iba a tener un sitio caliente, seco donde dormir sin goteras y una comida en el plato acabo consiguiendo q todos se fueran y estaba claro que yo iba a ir detrás, alguien tendría que protegerlos (no quería quedarme solo otra vez).

Después de un corto tiempo empecé a darme cuenta de que tipo de “negocios” impartían mis nuevos compañeros. El robo era lo mejor de lo peor, drogas, contrabando de armas y alguno de los chic@s vendía su cuerpo, lo que me hizo ponerme en alerta, mi familia no se vendería sin que yo pueda evitarlo. Empecé a tomarme en serio lo de “trabajar” para conseguir beneficios, entrenándome para conseguir los mejores botines y tener ocupados a todos para que no necesitaran hacer otro tipo de trabajo, de esta manera empecé a llamar mucho la atención y centrando cada vez más gente a mis tareas. Lo que levanto ciertas asperezas en el resto de “actividades” impartidas por el gremio.

Con el paso del tiempo los míos empezaron a vivir muy bien  con unos privilegios ganados por los beneficios de mis artes, lo que me hacía sentir tranquilo, aunque esa tranquilidad aparente y la comodidad no me dejo ver lo que se estaba cociendo por debajo, el líder del grupo satisfecho y cegado de avaricia no cuido al resto de los que en su día eran los importantes, aquellos a los que yo había desplazado, el problema de querer siempre más llego hasta el punto de que le clavaran un puñal por la espalda, una lección que hizo tambalear toda la estabilidad que falsamente podía haber tenido. El derecho a mandato se heredaba o por fuerza o por méritos de beneficio, algo que podía cubrir por los 2 lados, pero yo tenía mucho que perder. Mi familia no sería moneda de amenaza. Primero tendré que ponerlos a resguardo y después ya me hare cargo de partirle la cara a quien se lo merezca

Varias veces había sido contactado por una facción a nivel mundial para convertirme en uno de los suyos, pero yo estaba demasiado bien como para ni siquiera hacer caso de su ofrecimiento, pero esta última propuesta hizo que no dudara ni un momento, todos los míos estarían resguardados mientras les debiera lealtad, creo que ha quedado claro que por ellos doy todo.

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